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¿Qué ingredientes debemos evitar en los productos empaquetados?

Alimentacion, Be Healthy -

¿Qué ingredientes debemos evitar en los productos empaquetados?

 

  • Jarabe de maíz de alta fructosa. Es un ingrediente que predomina en la gran mayoría de los productos empaquetados, y se encuentra en mucha mayor concentración cuando se trata de productos dulces, como jugos, refrescos, galletas, pan dulce, caramelos, chocolates, yogurt y leche saborizados, gelatinas, etc. Funge precisamente para brindar el gusto dulce y potenciar saborizantes, normalmente reemplaza a la sacarosa o azúcar de mesa, por ser ésta última un ingrediente más costoso. El exceso en el uso de este ingrediente ha generado en la población sobrepeso, obesidad y diabetes, debido a que son azúcares usados en cantidades altas que, además, están en la mayoría de los productos que consumimos. Los productos que posean este ingrediente dentro de los primeros de la lista deben ser evitados.
  • Sodio:  El cloruro de sodio o sal de mesa es otro ingrediente del cual ha abusado la industria alimentaria. Aunque normalmente se encuentra en los últimos lugares de la lista de ingredientes, debemos revisar la cantidad de sodio que hay en cada porción de producto. Lo mejor es que cada porción de producto salado tenga menos de 150 mg de sodio. Existen algunos productos, como los curados, que irremediablemente tendrán más que 150 mg, pero en esos casos podemos elegir aquél que tenga la menor cantidad.
  • Aceite de palma. Muchas veces no viene declarado como tal, sino como “aceites vegetales”. Puede provocar enfermedades cardiovasculares por generar ácidos grasos trans y por contener grasas saturadas, también es cierto que hoy en día está causando un gran daño al medio ambiente debido al abuso de su producción (efectos ambientales) por lo cual, evitar su consumo puede conllevar un doble beneficio: para nuestra salud y para el bienestar ambiental.
  • Aceite mineral. Sustancia de uso industrial que también se incluye en algunos productos para la piel. Sin embargo, Bimbo comenzó a usarlo como ingrediente en las mantecadas Tía Rosa. Una revisión de la normatividad de organismos de Naciones Unidas como la FAO y la OMS, así como la estadounidense FDA, reportó que este aceite no está permitido como ingrediente y su uso está limitado; en grandes cantidades tiene efectos laxantes y al parecer una parte se acumula en algunos órganos; además, es sólo aceite ya que no contiene micronutrientes.
  • Aditivos: Son sustancias que se añaden a los alimentos y bebidas procesados para sustituir ingredientes naturales, para dar una apariencia natural al producto, para abaratar el proceso de producción y para alargar la permanencia del producto en anaqueles. Se trata de saborizantes, endulzantes (edulcorantes), colorantes, emulsificantes, conservadores y otros. La ingestión frecuente de estas sustancias puede provocar diversos daños en la salud así como alteraciones en la conducta, reacciones alérgicas y de intolerancia. Sus síntomas más comunes son aquellos que afectan al aparato respiratorio (asma y rinitis) y a la piel (urticaria, dermatitis de contacto, etc…)
    • Diacetyl. Se usa para dar el sabor a mantequilla a las palomitas para horno de microondas. En 2007 surgió evidencia de que este saborizante podría dañar los pulmones de los consumidores. Fue entonces que las empresas que lo añadían a las palomitas anunciaron que lo reemplazarían. El diacetyl es uno de los miles de aditivos que se han incorporado en los alimentos procesados sin efectuar una evaluación imparcial de sus riesgos. 
    • Benzoato. Se puede encontrar al benzoato como: benzoato de sodio o benzoato sódico o E211, benzoato de potasio o benzoato potásico o E212, para-hidroxibenzoato de eptilo E209, ácido benzoico o E210, entre otros. Es empleado en vinos y cerveza, refrescos y jugos, mermeladas, jarabes, yogur, gelatinas, chicles y caramelos, salsas y productos de panadería. El benzoato es uno de los conservadores más usados en los refrescos en México. Aunque se le ha considerado un aditivo seguro, algunos estudios señalan que produce problemas en la piel como dermatitis atópica, urticaria y angioderma, sobre todo en asmáticos y personas sensibles a la aspirina y a la tartracina. Asimismo, la Agencia de Estándares en Alimentos del Reino Unido identificó que, en combinación con colorantes químicos como la tartracina, el benzoato de sodio es un detonante de hiperactividad y déficit de atención en los niños. El mayor problema de los benzoatos es el incremento en el consumo de productos enlatados y refrescos, lo cual lleva a superar con facilidad la ingesta diaria máxima recomendada (10 mg por cada kg de peso).
    • Ciclamato de sodio.Este aditivo químico que es 30 veces más dulce que el azúcar refinada. Fue retirado de los alimentos en Estados Unidos en septiembre de 1969 por ocasionar cáncer de vejiga en ratas. En México, fue autorizado su uso en junio de 2006 para facilitar la estrategia comercial de Coca Cola con el lanzamiento de su producto Coca Zero. El Poder del Consumidor (ONG Mexicana) solicitó incluir en el envase una advertencia a las mujeres embarazadas, ya que existen estudios científicos que advierten que esta sustancia puede cruzar la barrera de la placenta y alojarse en el feto.
    • Colorantes: La Universidad de Southampton realizó un estudio, a petición de la Agencia de Estándares en Alimentos del Reino Unido, con 300 niños durante seis semanas. Ante los resultados, la Agencia recomendó a los padres de familia que percibieran alteraciones de conducta en sus hijos que les redujeran el consumo de productos con colorantes, como los E102, E104, E110, E122 y E129. En México, los trastornos de hiperactividad y déficit de atención afectan a millón y medio de niños y a tres millones de adultos. Estos trastornos se manifiestan a través de la distracción (de moderada a severa), ansiedad, inestabilidad emocional e impulsividad.
  • Edulcorantes: Sustancias químicas que sustituyen al azúcar. En Europa, está prohibido el uso de varios edulcorantes en productos dirigidos a niños o mujeres embarazadas. El Hospital Infantil de México ha analizado las alteraciones de conducta infantil y su relación con las bebidas ingeridas y ha concluido que “se asocia el comportamiento agresivo destructivo del niño con el consumo de azúcares. Existen evidencias de que, en niños hiperactivos, al disminuir el consumo de estos elementos en un 50% (eliminando colorantes, saborizantes artificiales y cafeína) mejora su comportamiento hasta en el 42% de los casos” (texto: “Los refrescos y su impacto en la nutrición de los niños”).
  • Melamina: Es un químico empleado en la fabricación de pegamentos, plástico y resina, así como en la manufactura de papel; ingerirla ocasiona insuficiencia renal, problemas gástricos, asma y fibrosis pulmonar; estudios de laboratorio la asocian al desarrollo de cáncer y tumores. En 2007, 22 empresas chinas comenzaron a añadir la melamina a la leche para espesarla y además falsear los controles de calidad al hacerla parecer con más proteínas de las que realmente tenía. Así, la contaminación con ese químico se extendió a las leches infantiles, a derivados lácteos y a productos que contienen leche en polvo, como bombones, chocolates, helados, cereales, galletas y dulces (incluido el popular caramelo “White Rabbit”). En 2008 ocasionó daños renales a 53 mil niños, muchos de ellos menores de dos años, de los cuales más de 10 mil debieron ser hospitalizados (un centenar en estado grave) y cuatro murieron.
  • Tartracina. Es un colorante artificial, amarillo brillante. Se utiliza en productos de repostería (pasteles, pan de dulce, galletas), derivados cárnicos (chorizo, jamón, mortadela), sopas preparadas, conservas vegetales, helados, caramelos y otros alimentos. También se usa como sustituto de azafrán. Aunque está permitida en más de 60 naciones, los países nórdicos han prohibido su uso (como todos los colorantes sintéticos) por sus efectos nocivos sobre la salud. Alrededor del 0.1% de la población sana puede tener alergia a la tartracina, proporción que se eleva al 4% entre los asmático y hasta el 10% entre los alérgicos a la aspirina.  El rechazo a la tartracina se puede manifestar como urticaria, que llega a volverse crónica. Estudios científicos han demostrado que también puede causar asma, rinitis alérgica e hiperactividad infantil, por ello los médicos aconsejan eliminar este y otros colorantes artificiales de las dietas infantiles. Algunos alimentos la mencionan de distinta manera: Tartrazina, Tartrazine, Amarillo No. 4 (Yellow N° 4), E102 (Europa), CI 19140 (Color Index, denominación mexicana).
  • Transgénicos. Mejor conocidos como “organismos genéticamente modificados”, los cuales son generados en laboratorios mediante biotecnología (ramificación técnica de la biología a escala genética). En principio, los transgénicos mezclan elementos de especies que jamás se combinarían de manera natural, es decir, combina genes de virus o bacterias con plantas, semillas o verduras. El gran problema es que aún se desconocen los efectos a mediano y largo plazo de tales alteraciones genéticas, tanto sobre la salud humana como en el equilibrio ecológico. Diversos estudios realizados en Europa han demostrado que la siembra de transgénicos contamina genéticamente a los sembradíos vecinos de productos tradicionales y causa alteraciones en la ecología local.

 

Fuente: El poder del Consumidor


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